‘Una Quimera’

Articulo de opinión de Gregorio Viera Vega, Concejal del PSOE de Telde, para El Mostrador de Ezequiel López

No voy a referirme a ese animal de la mitología griega y que según cuentan, tenía cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón, hablo de la otra acepción de su significado; aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadera no siéndolo, un sueño o ilusión y aunque se anhele o se persiga es muy improbable que se realice. La política en Telde está llena de quimeras, los actos nos delatan a lo largo de nuestra vida y cuando esos actos contradicen por lo que luchamos, nos convertimos en esclavos de lo que pensamos y de lo que hacemos.

La plaza de San Juan y alrededores ha perdido su bullicio mañanero, pero sigue asistiendo, impertérrita, a una puesta en escena que dicen una cosa y significan otras, gestos, ademanes, miradas y saludos que esconden su verdadera naturaleza, incapaces de normalizar las relaciones políticas, sobreactuando para evitar que la situación, por otro lado no sobrevenida, les de un baño de realidad. Los rincones de la plaza se convierte pues en invitados de conversaciones dispares y testigos de los gestos, esos gestos que nos delatan, porque algunos, como decía el gran poeta, filósofo y pintor khalil Gibranl, en su obra Espejos del Alma, “la cara es el espejo del alma”, o mejor sería decir, las caras, porque tenemos muchas, una para adaptarnos a cada situación, sea familiar, profesional…. A esa capacidad de cambiar de cara se le llama rostro social.

Nuestro afán de adaptación nos lleva a educar nuestra expresividad, moldear nuestro rostro social. Poner la cara adecuada facilita la buena convivencia, pero no siempre conviene maquillar los sentimientos. A veces puede ser bueno romper este comportamiento: cuando queremos expresar disconformidad o nos queremos acercar a las personas de manera auténtica y sincera. De vez en cuando, es conveniente quitarse la máscara. Socializar hoy día nos exige que camuflemos sentimientos que no podemos evitar, actuamos como intuimos que los demás quieren que actuemos.

No se puede contentar a todo el mundo, ni a unos pocos todo el tiempo, hay decisiones que deben pesar más que otras y ello, nos obliga a actuar, a ser consecuentes, toda acción tiene su reacción, toda decisión tiene sus consecuencias y no podemos escondernos con el argumento de que fueron otros y sus criterios, sobre todo en política, porque si lo hacemos convertimos nuestro futuro en una quimera.

En una suerte de pirueta al destino que nos coloca en un lugar u otro y todo, por dejar que otros nos marquen el rumbo. Todo atisbo de superación, de sana ambición por el liderazgo, sin el egoísmo particular para detentar el poder a cualquier precio en la lucha política, en la contienda electoral, en las vivencias de pasiones partidarias, los y las protagonistas deben asumir como condición, las virtudes inherentes como persona buena y las virtudes comunitarias del buena ciudadanía.

Las ansias de poder que en algunas ocasiones se vislumbran por los aledaños de las oficinas municipales y las Casas Consistoriales, que además está presente en la humanidad, son una característica más que nos determinan como seres humanos ligados con la ambición y un toque de egoísmo. Su enfoque o sentido social se percibe en la actitud hacia los demás. Dicho poder tiene que ser un beneficio colectivo, comprendiendo que, si bien el poder está arraigado al ser de cada uno, este puede construirse y reconducirse cuantas veces quiera para cumplir con un objetivo colectivo.

Hacemos de la necesidad virtud, dotando de argumentos para acallar la conciencia, para evitar enfrentarnos a nuestros miedos, en la insana creencia que, si no se nombra no se sabe y si no se sabe, no existe. Por esos miedos, esas inseguridades y esas sombras que hacen que no se vaya de frente, por el contrario, casi siempre de perfil, es lo que hará que seamos una quimera política.., con la pluma del Faycan.

Pruebe también

La última tertulia de la semana 07-11-2018 – Las Tarjetas Black

Los contertulios: Clodobaldo González Domingo Riguela Joaquín Cáceres Enrique Sánchez José Guerra Luis Velasco Uno …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *