Parecía que no era su partido. No encontraba el hueco. Falló en algún pase que pudo ser clave. Y hasta se le cerró la puerta al gol en un mano a mano con el portero holandés Maarten Stekelenburg en el que tardó demasiado en decidirse a tirar a puerta. Pero Andrés Iniesta sabe cuando aparecer.