‘No es no’. ‘Yo También te Creo’

Articulo de opinión de Lidia Mejías Suárez para El Mostrador de Ezequiel López

He de reconocer que he tardado en sentarme a escribir este artículo para dejar pasaralgunos días antes de redactar estas líneas, para no reflejar en ellas mi  indignación y rabia iniciales, que retomo sobre todo con preocupación.

Vaya por delante que siempre he creído en la justicia y en las leyes que se nos aplican porque si no fuera así, muchos aplicaríamos el antiguo “ojo por ojo diente por diente”. Entiendo la justicia como la manera más objetiva y racional de dirimir los conflictos entre particulares,  en materia económica, propiedad, integridad de las personas y la vida.

Pero me quedo sin argumentos de poder defender esta justicia, cuando en esta sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra dice que en un acto en el que cinco hombres “abusan” de una chica de apenas 18 años no se considera violación por falta de dos indicadores: la no existencia de violencia o intimidación.Creo que las leyes no hay que cambiarlas, que sólo hay que aplicarlas con un poco de sentido común, ¿el estar rodeada  por cinco hombres en un portal no se considera estar intimidada? ¿No se considera violencia quitar la ropa sin tu consentimiento?

El juez es la  persona que resuelve una controversia o que decide el destino de un investigado, tomando en cuenta las evidencias o pruebas presentadas en un juicio, administrando justicia. Es ahí donde tenemos que poner el foco, ¿que lleva a tres jueces a aplicar de manera tan tibia y torticera el código penal? ¿la presión social, el impacto mediático, la vanidad? Yo sin duda quiero jueces independientes, que se basen en la aplicación de la norma y en su justa interpretación… pero los jueces son personas con sus vivencias familiares, traumas, egos,educación, que llevan a plasmar en sus propias sentencias. A lo mejor lo que hay que hacer es un estudio real de las condiciones para acceder a la carrera judicial no sólo las académicas sino las personales o psicológicas. Me explico.

Creo que el juez que emite el voto particular ha plasmado más su impronta personal que la aplicación de la propia ley, de tal forma que  falta en la carrera judicial, más información y formación continua respecto a las cuestiones de género.

Reconocer y apartar en el momento de la selección de los posibles jueces y juezas con taras sociales, generacionales y me atrevo decir personales de quienes nos juzgan y sobre todo en estos temas tan delicados. No es estar sólo preparado de una manera académica sino desde un empaque social desde la igualdad y la equidad. No todos pueden juzgar este tipo de delitos y eso salta a la vista.

Ya concluyendo, y analizando los hechos no entiendo como ninguno de los cinco acusados tuvo la decencia de parar al resto o de tener un momento de conciencia ante tal aberración. Lo que me lleva a la parte que más me preocupa que no es la de la aplicación de la ley, tampocoen qué tipo de personas dejamos el poder de juzgarnos, sino en el mensaje que estamos transmitiendo a nuestra sociedad y sobre todo a los jóvenes que salen de fiesta con sus amig@s, a ellos el que: ”todo vale siempre que no se queje”, y a ellas el que:” te defiendas o te dejes matar porque sino no es violación”. Esta sentencia que se presentía garante del derecho de las mujeres a movernos en total libertad y se ha convertido en todo lo contrario, una fuente de miedo,  de desprotección e impotencia.

Como decía Montesquieu:

“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.”

Y

 “La injusticia hecha a uno solo es una amenaza dirigida a todos.”

Fuente: http://teldeadiario.com/el-mostrador/2018/05/02/no-es-no–yo-tambien-te-creo/n4659.html

Pruebe también

Candil, ‘Sobre los datos en dependencia hay políticos que quieren enturbiar’

Entrevista en El Mostrador de Ezequiel López al Viceconsejero de Políticas Sociales y Vivienda del …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *