Canarias… paraíso del sol, del mar, de la buena comida, de la fiesta, de la buena gente, de la naturaleza…, sí, es cierto, por eso vine yo a vivir aquí hace 20 años, lo que no me explicó nadie es que Canarias también es tierra abonada a la corrupción, y aún peor, a la corrupción que no recibe castigo, un verdadero paraíso de la impunidad. Imagino que ya sabrán a lo que me refiero.